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Stories of Strength

A Breastfeeding Dream

A Breastfeeding Dream

Sussire is from Venezuela and Spanish is her first language. Read her story in Spanish below.

The biggest dream of my life was to breastfeed. As a Spanish interpreter for WIC and MilkWorks, I helped many mothers breastfeed their children. I always wondered how neat it would be to live that experience!

I received the blessing of becoming a mother at 41 years of age with a wonderful man, Mario, whom I love as my partner and the father of my daughter. My pregnancy was wonderful and I gave birth to a beautiful baby girl we named Stephanie. A half hour after birth, Stephanie latched onto my breast. I felt very confident of my expertise in breastfeeding. But all of a sudden, Ouch!! It hurt!!!

In a matter of minutes everything changed. I noticed that Stephanie was not opening her mouth wide enough to get onto my breast. Instead she was chomping on my nipple. She had a strong suck and the pain started to increase more and more each day.

I wanted to breastfeed and I refused to give Stephanie formula. It was just not an option for me. Mario saw me hurting and worried and he asked me to stop breastfeeding. I replied: “My love, that is not an option. Please help me to adapt and you will see the results."

Stephanie_HernandezBy the end of the second week I was in so much pain that I decided to call MilkWorks and seek professional help, which was very wise. Breastfeeding hurt so much that latching the baby on was not possible. Just thinking about it gives me goose bumps! After a thorough evaluation we decided that it was best to use a breast pump while my nipples healed. Pumping also hurt and my milk supply was low, so I had to be flexible with myself and my baby and supplement with some formula. I followed a strict routine of pumping every two and a half to three hours, plus nursing, and treating my nipples with ointment, heat and a nipple shield.

I also tried foods and drinks to help increase my milk production, plus more rest. It was hard work, but every day I was making progress. Dr Leeper thought that Stephanie had a tongue tie. However, we worked to get her to open her mouth wider and get a better latch.

I was completely dedicated to pumping and increasing my milk supply, as well as taking care of my home, my husband, eating a healthy diet, and enjoying my family and church. Time flew by but by the fifth week, I wanted to give up and quit breastfeeding. However, my fervent determination and desire to see my daughter grow healthy and happy and the closeness I felt with her, plus how much I enjoyed the sublime moment of having her calm down and fall asleep on my chest, were the keys to keeping me motivated. My own personal prayers, plus the circle of prayers from my church and the strong support of my friend, Heidi, and her breastfeeding experience, helped to keep me going.

I clearly remember when Heidi told me, “Hang in there, Sussie. My turning point was actually the eighth week and everything suddenly changed like magic.” I listened to her. Meanwhile, I tirelessly prayed and asked my God to heal me and help me overcome the pain. Soon after the ninth week, everything started to change and improve. Breastfeeding did not hurt anymore, my milk production had increased significantly and I gradually weaned Stephanie from formula. In fact, she rejected the bottle and the formula and just wanted to eat at the breast!

Since then, breastfeeding has been the most wonderful experience in the world! It only hurts when Stephanie plays with my nipple or when she pulls back when she gets distracted by her daddy. Sometimes she treats my nipples as a pacifier or a favorite toy, but I love that simplicity, along with the relationship and security we have both gained from being so close together. The most beautiful accomplishment is seeing how healthy my baby girl is - she has never been sick with the flu or a cold or an allergic reaction. It was so worth the effort!!

It is so great not having to carry utensils to feed my baby and always having fresh milk handy and warm. Having the support and the joy of my husband is absolutely priceless. He has been a vital part of this whole process. We've grown so much as a couple and as parents and we really enjoy our little girl, knowing that loving her also involves taking good care of myself, eating healthy and getting rest, since everything I do will directly impact my baby's body and brain development.

We are so grateful and I thank God for the process I have gone through. I am stronger and more aware of the importance and pleasure of breastfeeding a child.Overcoming the problems that I have had only make breastfeeding more rewarding and beautiful for me. I feel it is the best gift that I can give to my daughter in her first year of life.

I send my love to all women who are mothers, and to all women who have the dream to be mothers!

Read it in Spanish:

El sueño más grande de mi vida era amamantar. Como intérprete me tocó ayudar a muchas madres a lactar a sus hijos a traves de las consultoras de lactancia del programa estatal WIC y las delMilkworks, y siempre me preguntaba lo hermoso que sería vivir esa experiencia. Cuando por fin recibí la bendición de quedar embarazada a los 41 años de un hombre maravilloso, Mario Hernandez, a quien amo como pareja y como papa de mi hija, disfrute de un embarazo maravilloso y di a luz a una hermosa niña el 7 de febrero de 2013 a quién pusimos el nombre de Stephanie. Sucedio que media hora después de nacer Stephanie la puse sobre mi pecho y enseguida me la pegué al seno para amamantarla creyendo que ya era una experta en la materia y de repente ouch!! duele!!

De pronto todo cambió, mis pezones se tornaron muy sensibles, la bebé no abría mucho la boca ymordia solo el pezon sin agarrar toda la aureola, pero ella comía ávidamente. Así que siempre sentía un poco de dolor, el cual se fue incrementando día con día. Sin embargo, yo me negaba a darle fórmula, pues no era una opción para mi. Mario me veía llorar y se preocupaba, me decía que ya no le diera pecho hasta que le dije: "amor esa no es una opción solo ayúdame a adaptarme y verás los resultados".

Al final de la segunda semana fue tanto el dolor que me decidí a llamar a Milkworks y buscar ayuda profesional lo cual fue muy acertado, estaba tan lastimada que ya no podía pegarme a la niña sin llorar a gritos, de sólo acordarme se me pone la piel de gallina. Asi, luego de una extensa evaluaciondecidimos que lo mejor era usar la pompa y sacarme leche, aunque hasta eso me dolía y además casi no producía leche, así que tuve que ser más flexible conmigo misma y con mi bebe y darle algo de fórmula para complementar su alimentación y seguí un régimen súper estricto de sacarme leche cada dos horas y media o tres horas, darle de mamar, ponerme cremita en los pezones, calor, etc.

Encima de eso tomar cosas que me ayudaran a producir más leche, siguiendo consejos deMilkworks y de amigas, mas el descanso necesario, y cada día se me hacia más pesado, aunque mejorabalentamente,seguia en control con Susy y la Dra. Leeper en Milkworks. Incluso pensamos que sería el frenillo de la lengua de Stephanie y casi le hacen la frenotomia. Continuaba la observacion y le enseñábamos a abrir su boquita y agarrar mejor el pezón y yo ahi con mi rutina de ordeño y de cuidados.

Era una dedicación absoluta al ordeno y a umentar mi produccion de leche, además por supuesto, de atender mi casa, mi esposo, comer saludable y disfrutar de mi familia y mi iglesia, etc. Como a la quinta semana ya quería tirar la toalla y no amamantar más, sin embargo, mi ferviente determinacion y las ganas que tenía de ver a mi hija sana y feliz y la relación tan cercana que teníamos y de disfrutar ese momento tan sublime de tenerla contra mi pecho y dormirse tan apaciblemente, me ayudaban a continuar en mi faena, al igual que la constante oración personal y con los hermanos de la iglesia, y el apoyo de mi amiga Heidi Piccini cuya experiencia me sirvió de incentivo ya que ella también sufrió mucho.

Ella me decía, sigue intentandolo Sussie, yo sentí mejoría a partir de la octava semana de una manera mágica. Y eso hice, durante el proceso, oraba incansablemente y le pedí a mi Dios que me sanara y me ayudara a superar el dolor y de pronto a partir de la novena semana todo empezó a cambiar y a mejorar sobrenaturalmente, ya no me dolía darle pecho, la producción había aumentado considerablemente y poco a poco ya no le di más fórmula a Stephanie, al punto que ella rechazaba el biberón y la fórmula y sólo quería pecho.

De allí en adelante amamantar ha sido la experiencia más maravillosa del mundo, aunque a veces todavía me duele un poquito porque ella se divierte con el pezón y de repente me lo hala o se distrae cuando su papito la llama y trata el pezón como su chupón o su juguete favorito, pero incluso con esosdetalles, amo esa complicidad y esa relación de apego y seguridad que a ambas nos da estar así de juntitas. El resultado más hermoso es lo sana que ha crecido, nunca una gripe, o un resfriado o una reacción alérgica. Todo valio la pena!!

Que rico es no tener que cargar con utensilios para alimentar a mi bebe, tener siempre su lechita fresca y calientita al alcance, tener el apoyo y la alegría de mi esposo es incalculable, pues el ha sido parte vital de este proceso. Hemos crecido mucho como pareja y como padres y hemos disfrutado mucho a nuestra niña, sabiendo que amarla a ella implica primero cuidarme mucho a mi misma, comer bien y alimentarme sanamente porque todo lo que yo haga impacta directamente su cuerpo y su mente. Y ese cuidado va tambien hacia mi esposo, por supuesto!

Estamos tan agradecidos con nuestro Dios por tanta bendición que sólo me queda decir, gracias Señor por el proceso que he vivido porque me ha hecho más fuerte y más consciente de la importancia y el placer que es amamantar a un hijo. Por tanto sólo me queda recomendarles que persistan en la tarea de dar pecho porque el resultado es de lo más gratificante y hermoso, además de que nos hace perder peso rapidísimo y mantenernos fuertes. Por último tengo que decirles que amamantar es el legado y el regalo de salud y amor más hermoso que las mujeres podemos dar a nuestros hijos en su primer año de vida. Con amor a todas las mujeres que ya son madres y a las que tienen el sueño de serlo.